De cómo todo empieza, pero nunca acaba
Otra vez de nuevo aquí, creo que es reconfortante en cierta manera escribir lo que piensas, lo prefiero a contarlo, supongo que no se me da bien. Es difícil establecer un comienzo, en la vida real no es como en las novelas, no se sabe muy bien dónde empieza la historia. No recuerdo la primera vez que la ví, pero sí recuerdo el momento justo en que me enamoré de ella, fue en el primer curso de carrera, en los primeros meses. Fue un antes y un después en mi vida. Cuando la miré, el resto del mundo palideció a su lado, se volvió oscuro e informe, un rayo de una luz blanca angelical parecía rodearla. Estaba enamorado, pero no lo sabía. Nunca me había pasado antes. Mi ordenado y preestablecido mundo cambiaba a pasos agigantados. La verdad es que solo fue el comienzo, porque con el paso del tiempo la cosa fue a más.
Esta mañana, -la gris mañana de lunes- la he visto en su clase, sentada, de espaldas. Pero no hemos hablado, a veces son duras las decisiones que uno ha de tomar, pero es mucho más duro ver como, aún si no ser mía, la pierdo día a día.
Pero, como el Coronel Trautman le pregunta a Rambo al final de la segunda película: “¿Cómo vivirás ahora? ---Día a día”. Y sinceramente, creo que es la mejor forma de vivir, pero claro, por el rabillo del ojo mirar el pasado y contemplar el futúro.
